El santo tiempo de Cuaresma nos es dado de nuevo por Dios como un don para purificar, fortalecer y perfeccionar nuestra vida cristiana.
¿Qué cinco tareas podrías autoimponerte tú para acometer, con la intensidad y la dedicación que debieras, este período anual de combate espiritual?
Primero: Lee la Biblia diariamente. Perdona que te lo pregunte: ¿la has leído ya entera? Si es que no lo has hecho, dedica todos los días un cuarto de hora a familiarizarte con el texto de la Sagrada Escritura. Tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En la librería religiosa más próxima a tu domicilio o lugar de trabajo existen ediciones pensadas para hacerlo ordenada y continuadamente. O puedes descargar en los aparatos electrónicos que usas alguna de las múltiples aplicaciones diseñadas con ese fin. Escribe en el buscador «Lectura de la Biblia en un año» y encontrarás suficientes recursos para ello. Y no inicies la lectura sin recitar antes esta oración que has de aprender de memoria. Es de la Misa del segundo domingo de Cuaresma:
«Oh, Dios, que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro espíritu con tu palabra, para que, con mirada limpia, contemplemos gozosos la gloria de tu rostro. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén»
Segundo: Lee un libro de espiritualidad cristiana. Ya que la Cuaresma es un tiempo para la conversión personal, te sugiero que adquieras uno que relate el proceso de llegada o regreso a la fe cristiana de alguien cuya experiencia de transformación interior y de cambio de situación vital pueda resultarte impactante. Me atrevo a recomendarte uno. Se titula El precio a pagar. Hui de Irak por mi conversión al cristianismo. Lo ha escrito Joseph Fadelle. No podrás abandonar su lectura hasta que el autor te haga saber cómo logró al fin sobrevivir a la dura persecución familiar que hubo de padecer por haberse adherido, con su mujer y sus hijos, a Cristo.
Tercero: Haz una obra de caridad que sea significativa. Tal vez colaboras habitualmente con Cáritas, Manos Unidas o las Obras Misionales Pontificias, y eso está muy bien. Si sabes de alguien en tu entorno que tiene dificultades para llegar a final de mes por lo mucho que ha subido el precio de los alimentos o del alquiler de la vivienda, échale una mano. Y te invito también a que, en esta Cuaresma, te ejercites en la escucha de quien se dirija a ti para conversar. Sé un interlocutor paciente y atento. El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad no lo padecen sólo las personas a las que un especialista se lo ha diagnosticado, sino que estamos todos aquejados en cierta manera de ese mal, porque asistimos indiferentes a la vida de nuestro prójimo: en casa, en el trabajo, en la calle… Regala generosamente tu tiempo a quien vive, trabaja o se detiene a hablar contigo.
Cuarto: Si tiendes a la procrastinación, es decir, a dejar para más tarde o mañana lo que debieras hacer ahora u hoy, sé diligente en realizarlo cuanto antes. Cumple escrupulosamente tus obligaciones laborales; no te demores en hacer la llamada telefónica o la visita a quien sabes que la está esperando, porque la necesita. Porque te necesita. Combate la pereza, la desidia, la desgana, la apatía. Hazlo con determinación y prontitud. Ordena tu vida, tus cosas, tu tiempo. Halla momentos para pasear, hacer ejercicio y contemplar la Naturaleza. A estas alturas del invierno, los mirlos nos deleitan con su cantos mientras cortejan, las magnolias soulangeanas han vestido ya sus desnudos troncos con flores de color blanco y rosa, y los narcisos y las mimosas lucirán las suyas muy pronto… Y es que hasta la creación intuye que la Pascua florida está cada vez más cerca. Prepárate para recibirla. Y llena tus ojos, tus pulmones y todo tu ser de la belleza que te circunda: en los montes, los bosques, los campos, el mar, el cielo… Que eso es también ejercicio cuaresmal.
Quinto: Confiésate. Vete a tu parroquia, a un santuario, a un convento, a la catedral, y pídele a un sacerdote que te escuche en confesión sacramental… Y la paz que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humanos descenderá profusamente en tu conciencia, en tu corazón, en tu alma.
Que esta Cuaresma que te dispones a iniciar dé fruto abundante y duradero en ti. Y no decaigas con el paso de los días en el cumplimiento de los propósitos que el próximo Miércoles de Ceniza te impongas. Siendo perseverante, hallarás la salvación.
Ánimo, que tengas una santa Cuaresma y una gozosa Pascua de Resurrección.
Alabado sea Jesucristo.
Por Jorge Juan Fernández Sangrador.
Vicario de Cultura y de Relaciones Institucionales de la Diócesis de Oviedo
En este cuadro de Sir Lawrence Alma-Tadema, todos escuchan atentamente la lectura de la obra de Homero. Escuchemos nosotros, de igual modo, la Palabra de Dios en este santo tiempo de Cuaresma.
Decreto sobre la inscripción de la celebración de San Juan Enrique Newman, presbítero y doctor de la Iglesia, en el Calendario Romano General.
Additiones in Libris liturgicis Ritus Romani de memoria ad libitum sancti Ioannis Henrici Newman, presbyteri et Ecclesiæ doctoris.
Comentario al Decreto del Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
Decreto sobre la inscripción de la celebración de San Juan Enrique Newman, presbítero y doctor de la Iglesia, en el Calendario Romano General
DECRETO
Sobre la inscripción de la celebración
de san Juan Enrique Newman, presbítero y doctor de la Iglesia,
en el Calendario Romano General
La luz benévola de la gracia de Dios, que vino a este mundo para alumbrar a las naciones (cf. Lc 2, 32), llevó a Juan Enrique Newman a encontrar la paz en la Iglesia católica y le dio tanta fuerza que pudo decir: «Dios me crió para que le prestase algún servicio determinado. Contribuyo en algo a su gran obra; soy un eslabón de una cadena, un lazo de unión entre distintas personas. Él no me ha creado en vano». Durante su larga vida, el cardenal Newman fue incansable en la misión a la que había sido llamado, llevando a cabo el ministerio de la investigación intelectual, de la predicación y de la enseñanza, así como el servicio a los pobres y a los últimos.
Su mente vivaz nos ha dejado monumentos perdurables de gran importancia en materia teológica y eclesiológica, así como composiciones poéticas y devocionales. Su constante búsqueda de ir más allá de las sombras y las imágenes hacia la plenitud de la verdad se ha convertido en un ejemplo para cada discípulos del Resucitado. Así, de manera especial, san Juan Enrique Newman, habiendo sido reconocido como una luz refulgente para la Iglesia peregrina a lo largo de la historia, puede ser contado justamente entre los demás santos Doctores inscritos en el Calendario Romano General.
Por esta razón, el Sumo Pontífice León XIV, consciente del reciente reconocimiento como Doctor de la Iglesia, otorgado a un santo pastor de tan gran importancia para toda la comunidad de fieles, ha dispuesto que san Juan Enrique Newman, presbítero y doctor de la Iglesia, sea inscrito en el Calendario Romano General y su memoria libre sea celebrada por todos el 9 de octubre.
Esta nueva memoria sea incluida en todos los calendarios y libros litúrgicos para la celebración de la Misa y la Liturgia de las Horas, haciendo uso los textos litúrgicos adjuntos a este decreto, que serán traducidos, aprobados y, tras la confirmación de este Dicasterio, publicados por las Conferencias Episcopales.
Sin que obste nada en contrario.
En la sede del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 9 de noviembre de 2025, fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán.
Cardenal Arthur Roche
Prefecto
X Vittorio Francesco Viola, O.F.M.
Arzobispo Secretario
Additiones in Libris liturgicis Ritus Romani de memoria ad libitum sancti Ioannis Henrici Newman, presbyteri et Ecclesiæ doctoris
Additiones in Libris liturgicis Ritus Romani
de memoria ad libitum sancti Ioannis Henrici Newman, presbyteri et Ecclesiæ doctoris
IN CALENDARIUM ROMANUM GENERALE
OCTOBER
9 S. Ioannis Henrici Newman, presbyteri et Ecclesiæ doctoris
IN MISSALE ROMANUM
Die 9 octobris
S. Ioannis Henrici Newman, presbyteri et Ecclesiæ doctoris
De Communi pastorum: pro uno pastore (p. 933), vel de Communi doctorum Ecclesiæ (p. 943).
Collecta
Deus, qui sanctum Ioánnem Henrícum, presbýterum, lumen benígnum tuum sequéntem pacem in Ecclésia tua inveníre contulísti, concéde propítius ut, eius intercessióne et exémplo, ex umbris et imagínibus in plenitúdinem veritátis tuæ perducámur. Per Dominum.
IN ORDINEM LECTIONUM MISSÆ
Die 9 octobris
655bis S. Ioannis Henrici Newman, presbyteri et Ecclesiæ doctoris
De Communi pastorum vel doctorum Ecclesiæ
Lectio I Sir 39, 8-14 (gr. 6-11), n. 725, 4.
Ps. Resp. Ps 39, 2 et 4ab. 7-8a. 8b-9. 10, n. 721, 3.
Alleluia Mt 23, 9b. 10b., n. 723, 1.
Evang. Mt 13, 47-52, n. 730, 3.
IN LITURGIAM HORARUM
Die 9 octobris
S. IOANNIS HENRICI NEWMAN,
PRESBYTERI ET ECCLESIÆ DOCTORIS
Londinii natus anno 1801, officiis clerici anglicani atque Socii collegii Oxoniensis vulgo Oriel nuncupati plus quam viginti annos functus est. Ecclesiæ primævæ historiam enixe perscrutatus, ad fidem catholicam pedetemptim attractus, anno demum 1845 in unicum Redemptoris ovile, ut ait, receptus est. Sacerdotio catholico auctus anno 1847, Oratorium Sancti Philippi Neri in Anglia instituit. De variis rebus multa magno effectu scripsit. Ut humilis atque ardens pastor laudatus, qui lumine suo intellectuali Ecclesiam valde illustraverat, anno 1879 a papa Leone XIII in Collegium Cardinalium aggregatus est. Birminghamiæ mortuus est die 11 augusti anno 1890. In numero sanctorum adscriptus anno 2019 atque doctor Ecclesiæ a Summo Pontifice Leone XIV anno 2025 declaratus est.
De Communi pastorum: pro presbyteris, vel doctorum Ecclesiæ.
Ad Officium lectionis
Lectio altera
Ex Scriptis sancti Ioánnis Henríci Newman, presbýteri et Ecclésiæ doctóris
(Apologia Pro Vita Sua, Chapter V: Position of My Mind since 1845, London 1864,
pp. 238-239, 250-251)
Tamquam fluctibus agitatum in portum me tandem venisse videbatur
Ex illa die qua cathólicus factus sum et déinceps, nihil plane sententiárum de religióne narrándum plus hábeo. Mentem autem nequáquam pigram réliqui neque a ratiocinatiónibus theológicis abstínui, sed neve variatiónes in cogitatióne neve sollicitúdines in corde reférre váleo. Omnis dúbii expers, in pace perfécta atque tranquillitáte hucúsque vivo. De intelléctu vel móribus a die conversiónis meæ mutátis nihil cónscius sum. Etenim, nec fidem in veritátes Revelatiónis principáles firmiórem, nec mei compotiórem, nec meípsum ferventiórem sentiébam. At tamquam flúctibus agitátum in portum me tandem venísse videbátur; unde meípsum usque ad hodiérnam diem beátum iúgiter ǽstimo.
Neque artículos ínsuper qui de sýmbolo anglicáno desunt diffíciles recéptu invéni. Nonnúllos enim iamdúdum accéperam; ómnibus autem absque periclitatióne consénsi. Quos in die receptiónis sine ulla disceptatióne proféssus sum, eósdem étiam nunc ita confíteor. Sunt enim difficultátes intellegéndi in ómnibus sýmboli christiáni artículis sive a cathólicis sive a protestántibus proféssis quas neque negáre neque simplíciter me sólvere posse assevéro. Ac tamétsi multi sunt qui difficultátes in Religióne séntiant, quorum ego unus sum, coniunctiónem tamen numquam vidére pótui inter apprehensiónem illárum difficultátum, quamvis acúte et quotquot sint, et dubitatiónem doctrinárum cum quibus coniúnctæ sunt. Decem mília enim difficultátum ne síngulum quidem dúbium gígnere posse mihi vidétur, eo quod difficultátes nequáquam dúbiis commetiúntur. Difficultátes enimvéro in arguméntis prorsus adésse possunt; hic autem de difficultátibus in ipsis doctrínis intrínsecis vel quoad earúndem doctrinárum relatiónes in altérutras loquor. Scílicet ut áliquis vexátur dum quæstiónem mathemáticam sólvere non potest, étiam cum solútio illi sive prǽstita sive reténta est, sed non dúbitat quin solútio admítti possit vel solútio quædam vera exsístat. Ex ómnibus fídei dogmátibus, mea senténtia valde difficíllimum est quod Deus exsístat, sed méntibus nostris quam potentíssime imprímitur.
Sunt tamen qui doctrínam Transubstantiatiónis diffícilem créditu aiunt. Ego quidem, cum illi doctrínæ non credíderam donec cathólicus essem, nihilóminus simul ac Ecclésiam Románam Cathólicam esse oráculum Dei cognóveram, atque eam docuísse istam doctrínam ab orígine esse revelátam, facíllime crédidi. Quod hanc doctrínam mente concípere sit árduum, immo impossíbile, libénter concédo; sed quómodo sit diffícile huic crédere, quæso. Toto vero dógmati reveláto, ab Apóstolis docto et Ecclésiæ trádito et ab Ecclésia mihi declaráto, credo; atque ut nunc interpretátur et, implícite, sicut ab illa auctoritáte cui commíssum est prætérea símili modo interpretábitur usque ad consummatiónem sǽculi, idem accípio. Insuper illis traditiónibus semper et ubíque in Ecclésia recéptis, in quibus res continétur definitiónum dogmaticárum intérdum declaratárum, et quæ in ómnibus sǽculis dógmati Cathólico iam declaráto textum et exémplum præbent, adhǽreo. Aliis quoque Sanctæ Sedis senténtiis, sive theológicis sive non, per instruménta a se statúta procedéntibus, quæstióne utrum infallibilitáte sint prǽditæ prætermíssa, quibus saltem parére atque obtemperáre débeo, me submítto. Existimánda est porro, ut opínor, Cathólicæ fídei investigátio paulátim per sǽcula spécies certas et várias assumpsísse, in formam sciéntiæ se exstruxísse, ratióne et locutióne sibi própriis a doctíssimis sicut Athanásio, Augustíno atque Thoma de Aquíno evolútis, se ornásse; neque talem hereditátem intellectuálem nobis his posterióribus diébus legátam ullo modo dirúmpere vellem.
Responsorium Cf. Eph 3, 7. 10; Io 16, 13
R/. Evangélii factus sum miníster secúndum donum grátiæ Dei, quæ data est mihi secúndum operatiónem virtútis eius, * Ut innotéscat per ecclésiam multifórmis sapiéntia Dei.
V/. Cum autem vénerit ille, Spíritus veritátis, dedúcet vos in omnem veritátem. * Ut innotéscat.
Oratio
Deus, qui sanctum Ioánnem Henrícum, presbýterum, lumen benígnum tuum sequéntem pacem in Ecclésia tua inveníre contulísti, concéde propítius ut, eius intercessióne et exémplo, ex umbris et imagínibus in plenitúdinem veritátis tuæ perducámur. Per Dominum.
IN MARTYROLOGIUM ROMANUM
Addi debet ad diem 9 octobris primo loco elogium quod sequitur:
Sancti Ioánnis Henríci Newman, doctóris Ecclésiæ, qui, ex Anglia oriúndus, æque philósophus et theólogus dignus laude, in confessióne Anglicána natus, públice intrávit cathólicam Ecclésiam auxílio étiam beáti Domínici a Matre Dei e Congregatióne Passiónis, tum présbyter factus, óperam Oratoriórum Sancti Philíppi Neri in natióne sua cepit atque promóvit, paulo post Cardinális Sanctæ Ecclésiæ Románæ a Leóne papa Décimo Tértio creátus, prædicatióne et scriptis super veritáte Christi náviter emínuit.
Comentario al Decreto del Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
San John Henry Newman proclamado Doctor de la Iglesia e inscrito en el Calendario Romano General
El 1 de noviembre de 2025 el papa León XIV celebró en la plaza de San Pedro la solemnidad de Todos los Santos en presencia de los representantes del mundo educativo llegados a Roma para el Año Santo: en tal ocasión proclamó al presbítero san John Henry Newman Doctor de la Iglesia y «compatrono, junto con santo Tomás de Aquino, de todas las personas que forman parte del proceso educativo» (Papa León XIV, Homilía).
El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha promulgado un Decreto en nombre del Santo Padre (Prot. N. 760/25, de fecha 9 de noviembre de 2025, fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán), con el que san John Henry Newman, presbítero y doctor de la Iglesia, ha sido inscrito en el Calendarium Romanum Generale el 9 de octubre, con el grado de memoria libre. Junto con el Decreto han sido publicados, en lengua latina, los textos que deben incluirse en todos los Calendarios, en el Missale Romanum, en la Liturgia Horarum y en el Martyrologium Romanum. Compete a las Conferencias Episcopales traducir, aprobar y, después de la confirmatio/recognitio de este Dicasterio, publicar los textos litúrgicos para dicha celebración, como lo establecen las normas vigentes [cf. Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Magnum Principiumen AAS 109/10 (2017) 967-970; Decreto de aplicación Postquam Summus Pontifex en Notitiae 57 (2021) 152-222].
La inscripción de san John Henry Newman en el Calendarium Romanum Generale con motivo de su proclamación como Doctor de la Iglesia universal, tiene como objetivo proponer su figura como un ejemplo extraordinario de la búsqueda constante de la verdad que ilumina y salva.
En la homilía de la Celebración eucarística durante la que se realizó el Rito de la Proclamación de san John Henry Newman, el papa León XIV recordó que «la referencia a la oscuridad que nos rodea nos remite a uno de los textos más conocidos del Santo … el himno Guíame, Luz amable». Y continuó diciendo: «Es tarea de la educación ofrecer esta Luz amable a aquellos que, de otro modo, podrían quedarse prisioneros de las sombras particularmente insidiosas del pesimismo y el miedo. Por eso me gustaría decirles: desarmemos las falsas razones de la resignación y la impotencia, y difundamos en el mundo contemporáneo las grandes razones de la esperanza». El difunto papa Francisco, en la Encíclica Dilexit nos, también destacaba otro hecho significativo de la vida de san John Henry Newman que «tomó como lema la frase Cor ad cor loquitur, porque más allá de toda dialéctica, el Señor nos salva hablando a nuestro corazón desde su Corazón sagrado. Esta misma lógica hacía que para él, gran pensador, el lugar del encuentro más hondo consigo mismo y con el Señor no fuera la lectura o la reflexión, sino el diálogo orante, de corazón a corazón, con Cristo vivo y presente» (n. 26).
En los textos litúrgicos para esta celebración, la Oración colecta nos revela la esencia del camino espiritual del Santo: Dios lo ha guiado con su “luz amable” hasta conducirlo a la paz de su Iglesia. Su viaje se convierte en una inspiración y un motivo de súplica también para nosotros, que deseamos ser sacados de las sombras y las apariencias, para llegar a la luz plena de la verdad.
La propuesta de las lecturas bíblicas quiere iluminar algunas características de la vida y de la persona del Santo. La primera lectura, tomada del Libro del Eclesiástico, presenta a un hombre que, por voluntad del Señor, está lleno del espíritu de inteligencia (cf. Sir 39, 8-14). El Salmo (Ps 39, 2 et 4ab. 7-8a. 8b-9. 10) con su responsorio – Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad – hace que la asamblea exprese su deseo de vivir, como el Santo, la plena docilidad a la voluntad de Dios, incluso en las situaciones adversas. El pasaje evangélico, precedido por la aclamación con la que la asamblea reconoce y acoge al único Padre que están en el cielo y al único maestro, Cristo (cf. Mt 23, 9b. 10b), está tomado del Evangelio según san Mateo (Mt13, 47-52) en el que el Reino de Dios se parece a una red que se echa en el mar y recoge toda clase de peces. Solo quien se hace discípulo puede comprender la parábola del Reino, convirtiéndose de este modo como un padre de familia que “va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”. John Henry Newman se hizo discípulo en búsqueda de la verdad de Dios: por esto se convirtió para la comunidad de los creyentes en un doctor de la fe, capaz de sacar de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas, bebiendo de todo el tesoro de a revelación, de la que la sabiduría de los Santos non deja nunca de beber.
En la Liturgia de las Horas se propone, después de la nota hagiográfica, como segunda lectura del Oficio de lectura un pasaje tomado de la Apologia pro Vita Sua, obra escrita por el Santo en 1864, en la que él narra su propia experiencia de conversión al catolicismo, comparándola a un barco que entra en el puerto después de haber dejado atrás el mar agitado.
Por último, el Martyrologium Romanum coloca el elogio del Santo doctor en el primer puesto entre los Santos recordados el 9 de octubre.
La inscripción de esta celebración en el Calendarium Romanum Generale nos ayuda a contemplar a san John Henry Newman como un hombre conducido por la “luz amable” de la gracia de Dios para encontrar paz en la Iglesia católica. Sus aportes de gran relevancia teológica y eclesiológica, así como sus composiciones poéticas y devocionales, siguen inspirando el camino espiritual e intelectual de los fieles, mientras que su constante búsqueda por salir de las sombre y de las apariencias y llegar a la plenitud de la verdad, siguen siendo un ejemplo luminoso para todo discípulo del Resucitado.
Arthur Card. Roche
Prefecto del Dicasterio para el Culto Divinoy la Disciplina delos Sacramentos
En La Epopeya de Gilgamesh, un poema sumerio que data de aproximadamente el año 2000 a. C., cedros gigantescos forman un bosque de extensión aterradora, «donde ningún hombre se atrevería a caminar y explorar sus profundidades». El héroe titular mata con éxito a un monstruo que vive en el bosque y luego lo celebra talando algunos árboles.
En general, sin embargo, los cedros han inspirado un gran respeto. En varias religiones, se los conoce como «árboles de Dios». En el paisaje británico, se asocian con la serenidad y la belleza, tan queridos y reconfortantes como cualquier campanario o vista familiar. Hasta que sucumben a la edad o la enfermedad, solo un vándalo querría talarlos.
Hay tres tipos de cedro auténtico presentes en Gran Bretaña: el cedro del Líbano (Cedrus libani), el cedro deodar (C. deodara) y el cedro del Atlas (C. atlantica), este último generalmente en su forma azul Atlas glauca. Ninguno de ellos es autóctono. Entre los árboles de hoja perenne que se conocen vagamente como cedros se encuentran el cedro de incienso y el cedro blanco, pero estos son, en realidad, cipreses, y el cedro chino es un miembro de hoja ancha de la familia de las caobas.
La mayoría de las guías arbóreas advierten sobre la dificultad de diferenciar los verdaderos cedros. En sus primeras décadas, todos presentan formas piramidales y las agujas crecen en racimos. Los conos son grandes, con forma de barril, y generalmente se asientan erguidos sobre la rama. Lamentablemente, muchos cedros no siguen la forma de crecimiento definida en el mantra aliterativo «Atlas ascendente, Líbano llano, cedro inclinado». Un cedro del Atlas o cedro deodar maduro adquirirá con el tiempo ese aire reposado y majestuoso que se asocia automáticamente con el cedro del Líbano.
Sin embargo, si nos encontramos en el Reino Unido ante un ejemplar verdaderamente venerable, ese es realmente un cedro del Líbano. Aunque el cedro del Himalaya y el cedro del Atlas no se introdujeron en Gran Bretaña hasta 1841, el C. libani llegó mucho antes. La fecha exacta es controvertida, pero se acepta generalmente que el reverendo Edward Pocock (1604-1691), erudito arabista y en algún momento capellán de la Compañía Turca en Alepo, introdujo la especie en Gran Bretaña.
Se cree que, en algún momento, le regaló piñas de cedro a su hermano —capellán del cuarto conde de Pembroke en Wilton House, Wiltshire— para que las plantara. Un cedro talado en la finca en 1874 tenía un recuento de anillos de 236, lo que indica una fecha aproximada de plantación de 1638. Sin embargo, es el cedro aún vivo que Pocock plantó a partir de semillas en su jardín de Childrey, cerca de Wantage, Oxfordshire, en 1646, donde ejerció como rector tras su regreso a su país natal, el que se reconoce como el cedro más antiguo de Gran Bretaña.
Para 1664, ya existía suficiente conocimiento sobre la especie, posiblemente gracias en gran medida a las ilustraciones elaboradas a partir de las descripciones de viajeros a Oriente Próximo, como para que John Evelyn (1620-1706) se refiriera al «majestuoso» árbol en la primera edición de Sylva (1664). En 1732, dos de los cuatro árboles plantados en el Chelsea Physic Garden, Londres SW3, a principios de la década de 1680, fueron los primeros en producir piñas en el país.
Una idea de la impresión que estos exóticos árboles causaban en los visitantes al verlos en sus montañas libanesas natales (los cedros de allí son ahora Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) se obtiene de las observaciones de otro eclesiástico viajero, Richard Pococke (1704-1765), en su obra Descripción de Oriente y otros países, publicada entre 1743 y 1745. Al visitar un bosque en el Monte Líbano, escribió: «Los grandes cedros, a cierta distancia, parecen robles muy grandes y extendidos; los troncos de los árboles son cortos, dividiéndose en la base en tres o cuatro ramas, algunas de las cuales… se asemejan a columnas góticas, que parecen estar compuestas por varios pilares; más arriba, comienzan a extenderse horizontalmente». Pococke, quien descubrió que un árbol medía 7,3 metros de circunferencia, registró que los cristianos celebraban la festividad de la Transfiguración en altares situados junto a estos árboles. En la Gran Bretaña georgiana, el conservador del Jardín Botánico de Chelsea, Philip Miller (1691-1771), detalló en The Gardeners Dictionary (1731) que los cedros ofrecían agradables vistas al final de un paisaje, especialmente si se plantaban en terrenos elevados. Observó la peculiar forma en que sus ramas, con forma de placa, se mecían con el viento, un efecto lánguido y oscilante que ha cautivado a los admiradores del cedro desde entonces.
CONCILIAZIONE 5 es el nuevo espacio dedicado al arte contemporáneo promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, una ventana siempre abierta al arte y a su capacidad de abordar los grandes temas de nuestro tiempo, de manera libre y profunda, generando nuevas preguntas, nuevos pensamientos y, por tanto, abriendo a una posibilidad de transformación, significativa no solo en el plano cultural y civil sino también espiritual; cada proyecto artístico prevé dos intervenciones: una en el espacio de la Vía de la Conciliación y otra en un lugar externo al Vaticano, diferente para cada proyecto, pero en diálogo con la que se encuentra dentro de la galería.
Acaba de salir a las librerías. Lo edita la Fundación Universitaria Española. La mayor parte de los diferentes estudios que se contienen en él son conferencias pronunciadas en los cursos de La Granda (Asturias, 23 de agosto de 2023).
Merece la pena leer el que firma Georg Gänswein, secretario personal de Benedicto XVI, con el título «Continuidad en el pensamiento y en la obra de Joseph Ratzinger / Benedicto XVI. Apuntes para un retrato teológico». Se trata del texto de la conferencia que Mons. Gänswein iba a pronunciar en Madrid el 18 de octubre de 2023, y que, inexplicablemente, fue suspendida. Así que el lector de lengua española ya la tiene ahora a su disposición en este volumen que podrá adquirir en la Librería Diocesana de Oviedo-Gijón.
¿No has leído aún la Biblia de principio a fin? ¿Y dices que eres un enamorado o enamorada de la Biblia? Demuéstralo. Lee durante un año la Biblia dejándote guiar diariamente por este libro que encontrarás en la Librería Diocesana de Oviedo-Gijón. Y si no eres capaz de hacerlo, reconócelo: la Biblia no te interesa lo más mínimo y es insignificante para tu vida. ¡Ea! Y si vas a empezar, hazlo ya, antes de que se te pasen las ganas de acometer los propósitos que decías que ibas a llevar a cabo en 2026, como suele ocurrirte año tras año: dices que vas a emprender y culminar algo determinante para tu vida y luego lo dejas a medias. «Por la perseverancia salvaréis vuestras almas» (Lucas 21,19).
En el libro hay un código QR para descargarla como ebook o audiolibro, lo que le añade un punto de interés.
Con esta foto de un árbol sacudido por el viento, pero imbatible ante la adversidad por la fuerza y la profundidad de sus raíces, en Dedham Vale, lugar que fue sumamente inspirador por la belleza de su paisaje para el pintor John Constable, le deseo un feliz y venturoso 2026, pleno de profundidad, fortaleza y belleza.
Jorge Juan Fernandez Sangrador
Vicario Episcopal de Cultura de la Diócesis de Oviedo
Ha llegado a la Librería Diocesana de Oviedo un libro muy interesante sobre la persecución de los católicos durante la Revolución francesa. Merece la pena leerlo porque ofrece una visión totalmente distinta de la que una predominante corriente de pensamiento ha tratado de inocularnos acerca de aquel sangriento período de la historia de Francia.
Estaba prevista para hoy la celebración de un acto en la Facultad Padre Ossó (Oviedo – Asturias) en el que se iba a poner de manifiesto la importancia del deporte de montaña y los valores educativos que éste comporta, pero, por razones imprevistas, sobrevenidas a última hora, ha habido que posponerlo. Lo organizaba la Vicaría Episcopal de Cultura y de Relaciones Institucionales de la Diócesis de Oviedo, en colaboración con la Facultad Padre Ossó y el Memorial María Luisa.
Era, en cierto modo, un homenaje a ese joven que acaba de ser canonizado por León XIV en Roma (7 de septiembre de 2025): Pier Giorgio Frassati (1901-1925), al que Karl Rahner, famoso teólogo del siglo XX, conoció y admiró.
Frassati se distinguía por su fina sensibilidad para con el deporte, la Naturaleza, el sufrimiento del prójimo, el compromiso político, el apostolado universitario y obrero, el Rosario y la presencia de Jesús en la Eucaristía. Es, por su vida y su muerte, un referente para la actual Generación Z.
Su fiesta es el 4 de julio.
La foto del cartel, tomada un mes antes de su muerte, en la montaña, fue la última que le hicieron. En ella escribió de su puño y letra «Verso l´alto» (Hacia lo alto). Así fue su vida: una ascensión hacia la cima del monte del encuentro con Dios, hacia la cruz, hacia la resurrección, hacia la Luz (Juan 8,12).
La foto de la cruz la hizo un sacerdote corredor de alta montaña, don Diego Macías, párroco de Cangas de Onís. Es la cruz de Priena, en el lugar más emblemático de Asturias: Covadonga, la Casa de la Reina de la Montaña.